Lo Que La Biblia Dice Acerca De La Homosexualidad

La Biblia, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, tiene mucho que decir sobre los hechos homosexuales conocidos en las Santas Escrituras como la sodomía.  Inequívocamente la Biblia registra que Dios ha declarado que tales actos son pecado.  Por ejemplo, Dios llama los actos homosexuales cometidos por los habitantes de Sodoma como pecados graves en extremo (Génesis 18:20).  Además en el Nuevo Testamento, Dios llama los mismos actos perversos como “impíos”, “nefandos”, “malvados”, e “inicuos” (2Pedro 2:6-8).

En el libro de Judas 1:7, Dios el Espíritu Santo aclara la razón del porque la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra:  “habían fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza”.  Por tanto, fueron puestas como ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.  En este texto, Dios contrasta los actos homosexuales con la relación conyugal entre un hombre y una mujer dentro del santo lazo del matrimonio, instituido por Dios, en el cual los dos llegan a ser “una sola carne” (Génesis 2:24).  Dios ha prohibido y maldecido toda fornicación, la unión de los seres humanos en “una sola carne” fuera de la unión santa del matrimonio (1Corintios 6:9-11).  En 1Corintios 6:15-20, Él condena los actos sexuales cometidos entre varones y prostitutas porque los dos llegan a ser “una sola carne” fuera del matrimonio.  Los actos homosexuales son extremadamente pecaminosos ya que son fornicación y vicios contra naturaleza.

A través de la Biblia, la impiedad homosexual de Sodoma es vista como una piedra de toque para medir la maldad.  Ya que las Escrituras usan la expresión “conocer” al referirse al incidente famoso cuando una turbamulta de homosexuales exigía tener relaciones sexuales con los dos varones visitantes (eran en realidad ángeles enviados por parte de Dios) que se hospedaban en Sodoma; unos han insinuado que solamente querían saludarles.  Esta es una interpretación ridícula y errónea de la Palabra de Dios.  El verbo hebreo “yada” el cual es traducido en español “conocer”, ha sido usado en otros pasajes bíblicos para denotar coito sexual como en Génesis 4:1 cuando dice que “conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín”.

¡En ninguna manera, los sodomitas que intentaban romper violentemente la puerta de Lot para entrar, no querían solamente estrechar la mano de los visitantes!  Aquellos hombres de Sodoma estaban encendidos en sus concupiscencias y pasiones desordenadas y hubieran abusado de ellos perversamente si el Señor no les hubiera afligido sobrenaturalmente con una ceguera debilitante (Génesis 19:4-11).  La gravedad del pecado de Sodoma está registrada en Ezequiel 16:48-50.  En este pasaje bíblico, el pueblo de Israel fue advertido que se portaba igual o peor que los habitantes de Sodoma, y por ser el pueblo escogido de Dios, no debía cometer pecados tan abominables.  Estos versículos describen una corta cronología de la decadencia de los ciudadanos de Sodoma, quienes vivían en un llano de riego y llegaron a ser extremadamente ociosos, saciados de pan, y egoistas debido a su prosperidad.  Finalmente “se llenaron de soberbia, e hicieron abominación” que es una referencia a los actos homosexuales y otras perversidades.  Por esta condición deplorable, Dios juzgó y destruyó la ciudad.  Sin lugar a dudas, los ciudadanos de Sodoma eran egoistas y absorbidos consigo mismos; pero la razón más clara de porque fue destruida por Dios es porque llegó a ser una cultura homosexual.

Sin embargo, los protagonistas que defienden la homosexualidad sostienen que la Biblia no condena los actos homosexuales.  Pero una lectura ligera de la Palabra de Dios manifestará que está condenada de pasta a pasta.  La Biblia condena los actos homosexuales con los términos más fuertes y los describe repugnantemente, como en Levítico 18:22:  “No te echarás con varón como con mujer; es ABOMINACIÓN”.  Levítico 18:22 y 20:13 prohiben enfáticamente los actos sexuales entre varones.  Romanos 1:26 prohibe actos sexuales entre mujeres, declarando que el lesbianismo “es contra naturaleza” y un abandono de lo natural.  El argumento que el ser humano nace ya con tendencias homosexuales es una mentira insostenible y totalmente en contra de la Palabra de Dios y los múltiples ejemplos de la naturaleza.  Romanos 1:27 también condena los actos sexuales entre varones por las mismas razones.  Primera a los corintios 6:9-11 es una advertencia contra el engaño que uno puede vivir en rebeldía abierta contra la ley de Dios y a la vez ser un cristiano en camino rumbo al cielo.  A los corintios, Pablo describe a los sodomitas precisa y plenamente referiéndose a ellos como “los que se echan con varones”.  En otra espístola del Nuevo Testamento, Pablo instruye al joven predicador, Timoteo, que el uso legítimo de la ley debe incluir el castigo de personas quienes cometen tales actos como el homicidio, perjurio, y sodomía (1Timoteo 1:8-11).  En el Nuevo Testamento, todas las referencias a la sodomía son traducidas de la palabra griega “arsenokoites” que siempre describe los actos homosexuales.  Hasta los tiempos más recientes, ninguno intentó sostener que la Biblia no condenara ni prohibiera la homosexualidad.  Tal vez sea porque uno tendría que jugar la parte de un necio para hacerlo (Romanos 1:22).

Considera brevemente unas de las excusas desesperadas que emplean para justificar la sodomía y otras perversidades sexuales.  Unos presumidamente pasan por alto todas las condenaciones bíblicas y prohibiciones de actos homosexuales con la excepción de aquellas del libro de Levítico en el cual son llamados “abominaciones”.  Y luego manifiestan que no importa si Dios llama los actos homosexuales una abominación porque también llama el comer lo que no tiene aletas ni escamas una “abominación”.  Tales personas ocultan la verdad que la prohibición de comer unas criaturas marinas era parte de la ley ceremonial del Antiguo Testamento que fue abolida por Dios cuando Cristo instituyó un pacto nuevo mediante el derramamiento de su sangre (Lucas 22:20).    También pudiera ser que ignoren el hecho que la palabra traducida “abominación” en el Antiguo Testamento se tradujo de seis palabras hebreas diferentes.  Al referirse a la ley ceremonial y la prohibición de comer ciertas criaturas marinas, “abominación” es traducida de la palabra hebrea “sheqets” la cual significa sucio.  De acuerdo con la ley ceremonial, los hebreos consideraban esas criaturas marinas como alimento inmundo.  Sin embargo, la palabra hebrea que describe los actos homosexuales es “toebah”.  El Diccionario Expositivo y Completo De Las Palabras Del Antiguo y Nuevo Testamentos de Vines (c. 1984) correctamente manifiesta que toebah “define algo o a alguien en esencia como peligroso, siniestro, y repulsivo…”  La Biblia nos declara que Dios juzga la sodomía como “toebah”.

Cuando se tratan de estos dos versículos en el libro de Levítico que condenan la sodomía entre varones, hay unos apologistas a favor de la homosexualidad quienes neciamente argumentan que estos versículos solo condenan “actos homosexuales de culto”, pero no los actos homosexuales nacidos de una relación amorosa.  Este argumento se acaba rápidamente a la luz del resto de la Biblia y también cuando tomamos en cuenta que las prohibiciones de Levítico contra la homosexualidad se encuentran entre otras prohibiciones de perversiones sexuales tal como la bestialidad y el incesto.  Si Dios solo condena “actos homosexuales de culto” (TR. “de culto” se refiere a los actos realizados en los cultos idolátricos) en los pasajes de Levítico, entonces tendríamos que concluir que únicamente condena “el sexo de culto con animales” y “el incesto de culto”.  Obviamente no existe una relación sexual legítima entre una persona y un animal ni entre padres e hijos ni hermanos carnales, tampoco existe una relación sexual legítima entre hombres o entre mujeres.  En su Palabra, Dios condena toda actividad sexual que no sea entre un hombre y una mujer legítimamente casados viviendo en el santo lazo del matrimonio.

Como ya vimos, la Palabra de Dios es clarísima y extremadamente fuerte en su condenación de la homosexualidad.  En Jueces 19:22 y también en 20:13, se hace referencia a los homosexuales como “hombres perversos”.  Según Dios, lo que es contra naturaleza es una perversión total, algo totalmente desagradable a Él.

Entonces es verdad que de Génesis a Apocalipsis, desde el principio hasta el fin, la Palabra de Dios condena la homosexualidad.  Esto no debe ser sorprendente ya que esta clase de actos es un repudio completo del orden creativo de Dios y representan una rebeldía flagrante contra el Creador y el Legislador del universo.  La homosexualidad es un desdén total de la sabiduría de Dios en su plan matrimonial y familiar, en la procreación de la raza humana, y en la búsqueda de la mayor felicidad del hombre.  La homosexualidad arruina indubitablemente la vida de quien la practique (Romanos 1:27-28; Gálatas 6:7).  También le conduce al juicio divino y destrucción vergonzosa a la nación que la tolere, la permita, y la apruebe (Proverbios 14:34).  Que no quede ninguna duda, Dios destruirá a toda nación que no censure y no castigue la homosexualidad y el lesbianismo.

En nuestra cultura hoy en día es una moda increíblemente popular el defender y promover la perversión sexual en nombre de la tolerancia y diversidad.  Sin embargo, la verdad es que Dios abomina tales perversidades sexuales y las juzgará severamente.  Los homosexuales no necesitan ni se les debe animar que continúen en su comportamiento pecaminoso y destructivo.  De acuerdo a las leyes de la naturaleza divina, los actos homosexuales deben ser castigados por la autoridad civil:  local, estatal y federal (1Timoteo 1:8-11; Romanos 13:4); porque el sostener la ley moral y aplicarla como debe ser es una manifestación del verdadero amor.  “Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal” (Eclesiastés 8:11).

Se les debe decir a los homosexuales, como a todos los pecadores, que están perdidos y yendo rumbo al infierno a menos que se arrepientan, crean en el Señor Jesucristo, y sean salvos (Romanos 10:9-13).  Los verdaderos cristianos debemos pararnos contra la nueva Sodoma que ahora existe en nuestro alrededor.  A la vez, debemos compartir el Evangelio con todos los pecadores orando que Dios haga renacer a un pueblo para su gloria, justificado por la fe en el Señor Jesús (Juan 1:12-13, 3:3-8; 1Corintios 6:9-11).

Ahora ya sabes lo que la Biblia dice acerca de la homosexualidad.  Por tu propio bienestar, espero que no intentes cambiar el significado de la Palabra inspirada ni tampoco añadir a ella.  “No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso” (Proverbios 30:6).

–escrito por Pastor Ralph Ovadal
–Traducido y editado por Berto Craft y Homero Crivelli