Pacto

Habiendo sido guiados por el Espíritu Santo y por la libre y soberana gracia de Dios, para abrazar a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador; y que al profesar nuestra fe públicamente en Él, hemos sido bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.  Ahora nosotros gozosa y voluntariamente en la presencia de Dios y con toda solemnidad, convenimos como un cuerpo de Cristo, ligados en la común fe de la Palabra de Dios, para andar juntamente en Cristo en amor fraternal para la gloria de Dios (Juan 1:12-13; Efesios 1:13-14, 19-23; Filipenses 4:13; 2Timoteo 1:9; Mateo 28:18-20; Hechos 2:36).  Por lo tanto, delante de Dios entramos en pacto los unos con los otros por lo siguiente:

Prometemos, auxiliados por el Espíritu Santo, procurar el adelanto de esta iglesia en conocimiento, en santidad y bienestar; promover su prosperidad y su espiritualidad; haciéndola preeminente y central en nuestros compromisos en la vida cotidiana (Juan 13:14; Romanos 13:8-10; 1Corintios 12:1-2; Filipenses 1:9-11; Efesios 4:1-16; 1Tesalonicenses 4:9; Hebreos 12:14; 1Pedro 1:14-16);

Prometemos no dejarnos de congregar, sino fielmente a sostener por nuestra asistencia y nuestras oraciones el culto público de Dios, manteniendo sus ordenanzas, sus doctrinas, y su disciplina (Mateo 28:18-20; Hebreos 10:23-25, 13:7,17);

Prometemos
reconocer y someternos a la autoridad de los ancianos mientras ellos cumplan sus deberes de la enseñanza y vigilancia de la grey de Dios; y con disposición pronta, cooperar con los diáconos al administrar los asuntos ordinarios internos y externos de la iglesia (1Timoteo 3:1-7, 5:17-20; 2Timoteo 2:24-26, 4:1-5; Hebreos 13:7,17; 1Pedro 5:1-3; Hechos 6:1-6);

Prometemos
contribuir fiel y gustosamente en el diezmo de todas nuestras ganancias y en ofrendas voluntarias para el mantenimiento de la iglesia y sus gastos, la promulgación del Evangelio a todas las naciones, el cumplimiento de la Gran Comisión, y el apoyo de todos sus ministerios (1Corintios 9:6-14, 16:2; 2Corintios 9:7; 1Timoteo 5:17-18; Mateo 28:19-20);

Prometemos
también, cultivar y practicar la devoción a Dios en nuestra vida particular y familiar, esforzándonos para mantener una comunión íntima con Dios en la vida personal y familiar; educar y criar a nuestros hijos en la disciplina y amonestación del Señor, entrenándolos para servir a Cristo (Deuteronomio 6:4-12; Proverbios 22:6; Efesios 5:22-33, 6:1-4; Colosenses 3:18-20);

Prometemos velar los unos por los otros en amor fraternal, fielmente advirtiendo, exhortando y amonestándonos en amor como la ocasión lo amerite; tenernos presentes en nuestras oraciones; ayudarnos mutuamente en las necesidades y enfermedades; abstenernos del chisme, rumores, calumnias, y de la ira excesiva; cultivar la simpatía cristiana en sentimientos y la cortesía en la conversación; ser tardos para ofendernos y prontos para reconciliarnos, siempre buscando mantener una unidad escritural en todo (Colosenses 3:8-17; Hebreos 3:12-13, 10:24);

Prometemos,
debido a nuestro celo del honor del nombre de Dios y del testimonio de la iglesia, andar en santidad en el mundo circunspectivamente, ser justos en nuestros tratos, cumplidos en todos nuestros compromisos, buscando ser ejemplos en nuestro comportamiento; guardar nuestra boca de todo pecado; y abstenernos del uso social y venta de bebidas embriagantes, del tabaco, y de todo uso de drogas, y buscar la salvación de nuestros semejantes y conocidos (Romanos 12:1-2; Efesios 5:1-13; Santiago 1:26-27, 3:2-12; Colosenses 3:8-10);

Prometemos,
que cuando por la providencia de Dios nos mudemos a otra localidad, nos uniremos, tan pronto como nos sea posible, con otra iglesia de la misma fe y práctica en la cual podamos cumplir con el espíritu de este pacto y los principios emanados de la Palabra de Dios (Hechos 1:15, 2:41-42,47, 9:26-28);

Prometemos
procurar y esforzarnos en todas condiciones y circunstancias a vivir para la gloria de Dios quien nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1Corintios 10:31; Colosenses 1:12-13; 1Pedro 2:9).